i.
La noticia es que aún no veo el Episodio III. Pero igual lo iré a ver el lunes que entra. Ya sé que le he dado muchas vueltas y cada vez me dan menos ganas, pero si lo quiero ver. Aquí vi unas reseñas buenas en el blog de Gabriel Benitez, y, además, la semana me trajo muy buenas noticias que compartió conmigo mi buen amigo el PunkdeClóset. Pero empecemos con esto que ya voy tarde.
ii.
Crash…
¿Cómo sabes que estás frente a una película presuntuosa? Tienes que escuchar un dialogo como este para saberlo:
“Its the sense of touch. In any real city, you walk, you know? You brush past people, people bump into you. In LA, nobody touches you. We’re always behind this metal and glass. I think we miss that touch so much, that we crash into each other, just so we can feel something“
Traducción chafa:
“Es el sentido del tacto. En cualquier cuidad real, caminas, ¿no? Rozas la gente al pasar, topas con la gente al caminar. En L.A. nadie te toca. Siempre estamos tras el metal y el vidrio. Creo que extrañamos tanto ese toque, que chocamos uno contra otro, sólo para poder sentir algo“.

También una foto como esta ayuda. Pero no me malinterpretes, Crash no es mala, pero tampoco es tan buena como pretenden hacerte creer. Incluso el título (que odié por ser el mismo de la película de Cronenberg basado en la novela de Ballard) hace sentido. La podría sumarizar diciendo que es el “Ethnic Magnolia” (Magnolia con Minorías, digo en Magnolia todos eran blancos y aquí todos son minorías, negros, latinos, asiáticos, persas, hindús, revueltos, etcétera), o si quieres una versión entre Amores Perros y Magnolia, con el pesimismo de Ciudades Oscuras, porque las historias están unidas por choques o accidentes automovilisticos y tal parece que no habrá redención.
Hace poco más de un mes leí un ensayo de Paul Haggis, director de Crash, y donde narraba que todo nació de un acontecimiento que marcó su vida y la de su mujer. Los asaltaron, les robaron el coche y los ladrones antes de irse, les arrebataron también una película noruega que acababan de rentar en un blockbuster. Eso los llevó a cambiar todas las cerraduras de su casa esa misma noche y un tiempo después, todo esto pasaría a ser parte de la columna vertebral del guión de la película. Estás los ladrones y la escena del robo, pero lo de la película noruega era tan absurdo que no terminó entrando en la versión final. Hay cosas que solamente pueden creerse en la vida real. Me gustó lo que dijo de que 15 años después de ese evento, él aún siente el toque de esas personas. (Si quieres leer el ensayo, lo escuentras aquí: Crash by Paul Higgies)

La cinta tiene todos los elementos para ser una muy buena película, el elenco de estrellas que incluye a Don Cheadle, Matt Dillon, Thandie Newton, Ryan Phillipe, Brendan Fraser, Sandra Bullock, Jennifer Esposito, Ludacris y hasta una participación especial de Tony Danza haciendo un papel que debe estar más cerca de lo que es él en realidad. Tiene buena fotografía, la historia no es tan mala en sí. ¿Qué falla? La ejecución. Los momentos cursis ganan y el ritmo está desequilibrado. En los primeros minutos se comienza a crear una sensación intensa que después baja y no vuelve a subir. Además, el tributo a Magnolia es notable, digo, PT Anderson no fue quien creo este tipo de narrativa, pero sí lo supo usar muy bien, y lo que logró en Magnolia fue excelente. En Crash, Higgis quiere usar los mismos recursos, pero no consige lo mismo. Incluso pone un momentito con canción, donde vamos viendo el avance de los personajes antes del climax (sí, como aquella escena donde todos cantan con Aimee Mann), aquí uno de los personajes es director de un programa africo-americano (sí, allá era un conductor de un programa de concursos), aquí un policía novato se enfrenta al mundo (allá no era tan novato el policía, pero también está conociendo el mundo), y así, todo esto hasta llegar a un climax que aunque no es la lluvia de ranas, bueno, es algo que también se le parece.

¿Y de qué va? Habla de racismo, intolerancia, de como al final todos resultamos iguales. De cómo el mundo se ha vuelto un campo de batalla donde solemos discriminar por costumbre. Y aunque la película no es tan sólida, al menos si sales del cine platicando el tema. Me da risa que siempre Estados Unidos un país que pretende ser tan comprensivo o incluyente, es mucho más racista que muchos otros. Y supongo que todos somos racistas de alguna forma, y quizá racista no es la palabra adecuada, pero nadie puede negar que no ha discriminado a alguien de alguna forma u otra. Es nuestra naturaleza, no creo que sea por racismo, es porque costumbre. Tendemos a generalizar. Te atiende un mesero negro en un restaurant y te trata mal, ¿qué dices? Pinche negro culero. Te atiende el mismo mesero negro y hace un trabajo ejemplar, ¿qué dices? Qué buen mesero nos tocó.
La división étnica es horrible. ¿Por qué tienes que poner tu fondo cultural al pedir empleo? ¿Tiene algo que ver que seas blanco, negro o hispano? ¿Por qué entonces? Yo tengo una hermana güera muy blanca y con ojos azules. ¿Qué debe poner ella en una aplicación? ¿Blanca o hispana? Digo, porque es blanca. En ese caso, olvídemonos de mamadas de africo-americano o hispano o nativo-americano (digo, después de todo, en México no andamos con esas pendejadas. Allá nunca decimos “soy franco-mexicano“, chinga tu madre o eres frances o eres mexicano. Punto. “Yo soy germano-mexicano“. Ja, simón, no mames). Olvídemos esa clasificación, y directo con pasamos a los colores. Ya casi andamos ahí. Puedes ser “blanco”, “amarillo“, “rojo” (digo, hay mucho redneck que no debería pasar por blanco), “café“, “negro“, “beige” o “pinto” (si tienes las manchas esas). Por cierto, ¿por qué en los colores de crayola había un color “carne”. ¿Qué podría pensar un negro al ver ese color? “Man, this ain’t no flesh color, nigga“.
Aquí la raza tiene mucho que ver, y luego luego se te pide que te identifiques, y si no representas a tu raza, eres un culero. Perdón por no querer vestirme de cholo, la neta, el paliacate en la frente no se me ve bien, y además, yo no tengo por qué cambiar la forma de pensar o hablar o caminar solamente para hacer feliz a un grupo de desorientados. Creo en la individualidad y aunque me duele cuando me dicen aquí “no pareces mexicano, porque los mexicanos son feos“, o “no tienes acento mexicano“, creo que tu ideología debe ser personal y si insistes en hacerte de un grupo de pendejos que lleven bandera, creo que tu identidad está comprometida. Me molesta cuando alguien dice: “Pinches mexicanos no valen madre“, y luego voltean a verme y dicen: “Tú no, digo, esos que andan en la calle“. Digo me molesta, claro, pero tampoco soy un pinche llorón que voy a hacer un desmadre y voy a andar demandando a cualquiera que dice algo que no me gusta. Las cosas, de quien vienen. Y si no te aguantas, le das más valor a las palabras de lo que en realidad tienen. Y como ya aventé un rollote, mejor vamos a descansar la mirada…
iii.

Rose McGowan no vuelve a pisar mi casa después de todo el desmadrito que se aventó en mi bañera. En cambio Kiera, ella puede regresar cuantas veces quiera. Esta foto fue del día ese que no la pude convencer de salir en King Arthur. Cuando ando caliente, mis argumentos no son convincentes, después me diría ella.

iv.
Ah, pero lo verdaderamente importante en cine, desde luego le corresponde a la entrega semanal del Miércoles Raro, y donde estaría el cine de explotación de no ser por las películas de prisión.
Aquí hay que hacer una pausa para indicar que esta película tiene varios elementos que la podrían colocar como única en su género, conste que no implico que sea LA GRAN PELÍCULA DE PRISIÓN, pero tiene ciertas características que la hacen única de alguna forma, como el hecho de que quizá sea el único prision flick dirigido por una mujer: Stephanie Rothman. Ella merece una estatua por ahí, por ser una de las primeras mujeres no sólo en dirigir películas que llegaban a los cines, sino por que trabajaba en el cine de explotación. Vamos, una estatua de latón tan siquiera.
Aquí en Austin, por lo pronto, en el 2001 el Austin Film Society presentó una retrospectiva del trabajo de varias mujeres renegadas títulado: “Dance, Girl, Dance: Women Directors of the 70s & 80s”, y la parte que le tocó a Rothman fue, justamente la película que vi este Miércoles pasado.
Presentando,… Terminal Island (AKA Knuckle-Man).
En 1981 se estrena Escape from New York, y es así como John Carpenter logra asentar su lugar en la cinematografía americana, sus éxitos anteriores incluían Halloween, The Fog y Asalto en la Crujía 13. Lo que muy pocos saben, es que su “original premisa” de prisión-de-máxima-seguridad-donde-los-convictos-son-enviados-a-pagar-culpas-y-es-un-lugar-sin-reglas-donde-sólo-sobrevive-el-más-fuerte mierda, no era tan original después de todo. Claro, el buen Carpenter tuvo la visión para sacudir, haciendo que la prisión fuera Nueva York (que debe ser el lugar más odiado por los cineastas gringos, porque ahí pasa todo), y no una isla en los límites California. Did you ever know that you’re my hero! (No sé por qué me acordé de esa canción de The Wind Beneath my Wings, odd, very fuckin’ odd)
Es así como 8 años antes de Escape from New York, Terminal Island ya estaba aterrorizando tu drive-in favorito. Debo aclarar que me encanta Escape… y Terminal Island, como es de esperarse, no tiene la fuerza suficiente y es bastante inocente en muchas cosas como para considerarla superior, lo cierto es que fue visionaria y eso se le respeta. Aunque pensandolo bien, igual y Terminal Island es una exploración extrema de la mexicana Islas Marías, ja, ¿qué chingados sé yo?
La cinta narra la historia de Carmen, una mujer negra que acaba de ser sentenciada al exilio en la isla, al llegar, le leen su sentencia y le dicen: “Bajo la ley de California, usted ya está declarada muerta, firme aquí“… Ella, poseedora de esa dureza ala Pam Grier responde molesta: “Nunca he escuchado de un muerto que firme su acta de defunción“, y así se baja de la lancha, esto sirve para que conozcas a la chica, y no te equivoques en querer pasarte de lanza con ella. Claro, la prisión/isla es mixta, y aunque el primer día se la pasa en la playa en unas secuencias tipo Cast Away, recogiendo leña y comiendo, al día siguiente conoce al primer “interno”, un doctor esnifa-coca que dice que es inocente y le crees porque no es otro que el señor Tom “Magnun” Selleck.

Es así como Carmen es conducida a “la comunidad” de internos que ya se encuentra establecida. Ellos hicieron sus chozas, trabajan la tierra. Por el momento hay aproximadamente unos 40, había 70 pero sobrevivir es una chinga. Cuandom Carmen pregunta: “¿Cuantas mujeres hay?“, él responder: “No las suficientes“. Ahí conocemos entonces al líder del clan, Bobby, quien ayudado por su guardaespaldas, un negro mamado llamado Monk, representan la burguesía del lugar. Carmen entra a la aldea bien segura de si misma, digo, la negra tiene tumba’o y Bobby le ordena a Monk que la quiebre. Esto significa darle unas cachetadas y pisarle la cabeza para demostrarle quien manda. Aquí te das cuenta que el director de la película es mujer, porque en caso contrario hubiera sido violada. Las mujeres visten como porristas de los Dallas Cowboys y son las putas de todos.

Entre las chicas en la prisión, destacan Martha Kristen, quien se hizo famosa como Judy Robinson en la serie de tv Lost in Space, aquí su personaje también parece perdido en alguna parte, y Barbara Leigh como Bunny, una mujer bella que no habla… ¿Quien es Barbara Leigh? Mmmm, ¿quien es Barbara Leigh? Hágamos una pausa para conocer a Barbara Leigh…


No, no, no puedo hacer memoria porque las imagenes que tengo en mi cabeza son obsenas. En fin, Barbara Leigh fue la “Vampirella” original, y salió en una película de Fred Williamson que dudo vayan a pasar en TV pronto por el títulito: Boss Nigger en 1975.
Terminal Island es una película de explotación, como lo he dicho antes, pero la agenda de su directora, Rothman, iba más allá. Ella pretendía dar un mensaje socio-político en favor de la liberación sexual femenina. Pero era una liberación en conjunción con los hombres, no en contra de ellos. Entre los internos, hay un rumor de que existe un grupo “anarquista” en la isla. Son internos que no estuvieron de acuerdo con los manejos de Bobby, y se rebelaron. Tiempo después, estos rebeldes secuestran a las mujeres, y la situación cambia. Estos hombres son diferentes, estos hombres ayudan a cocinar, estos hombres no exigen sexo, sino que dejar que las mujeres escojan compañero, incluso pueden compartir hombre y no hay pedo, y ese es justamente el discurso de Rothman: “Las mujeres son como los hombres y merecen las mismas oportunidades”.
Claro, donde estaría la explotación sino fuera por la violencia sin sentido, la acción, las muertes y las monas sin ropa. Todo está presente aquí. Incluyendo los diálogos pendejos y las situaciones absurdas, como cuando una de las chicas, Joy quiere castigar a uno de los hombres que la tratói de violar untándole miel en los genitales y nalgas para después aventarle una colmena de abejas, sin que una sola le pique a ella. O también cuando fabrican granadas con una receta casera, un cerillo y cantimploras. Pero aunque Terminal Island no es una película perfecta, es muy disfrutable, y al concluir la función, empecé a extrañar el trabajo de Rothman. Hasta donde sé, sigue viva, pero luego del 78 no volvió a dirigir. Por fortuna, el mes que entra el Alamo presenta The Student Nurses, de 1970, su tercer film, producido por -¿quien más? el señor caza talentos menos apreciado– Roger Corman.
v.
Sí, ya se acabó el post. Ya puedes regresar a tu vida normal.
Muro de Lamentaciones