Lo del jueves fue adrenalina pura, hacía mucho tiempo que no me enfurecía tanto. Todo comenzó con una llamada de Nadja a eso de las tres de la tarde. Lloraba desconsolada y entre sollozos me dijo que sólo hablaba para decirme que no iba a poder ir al viaje con nosotros. “¡¿Qué?!”, le dije. Le pedí asímismo que se tranquilizara y respirara bien para que pudiese hablar.
Desde hace poco más de dos meses, desde mayo, hablé con la mamá de mi hija y le dije que había un viaje planeado para julio y agosto. Fui a Laredo y la invité a cenar y ahí, ante una Nadja impresionada por la escena de ver a su mamá y a su papá cenando civilizadamente en un restarant por primera vez desde que ella tiene conciencia, le volví a decir que haríamos un viaje, que compraríamos boletos de avión y que Nadja iría con nosotros.
Ella aceptó.
Corte a: jueves pasado.
Leer el resto de esta entrada »
Muro de Lamentaciones